Gracias. Es la primera palabra que se me ocurre, cuando pienso en estos días pasados en Latinoamérica, protagonizados por los primeros pasos de esa gran aventura que es TROPOS. Gracias a todos aquellos que nos han acompañado de uno y otro lado del Atlántico, a aquellos que nos han escuchado y aplaudido, a aquellos que no han podido estar allí pero nos han animado y han mostrado tanto interés en lo que David y yo hemos estado fraguando durante este último año.

Gracias a Silvia, por supuesto, cada día más importante en cualquier paso que doy, y en este caso especialmente decisiva con sus consejos y su tranquilidad en los electrizantes momentos del estreno en Porto Alegre y en los hermosos días de Buenos Aires. Gracias a Claudia Lima, nuestra formidable representante que nos ha seguido día a día desde una distancia que parecía no existir, y a quien esperamos poder dar mucho más trabajo en el largo futuro que deseamos para este proyecto, que ya no podemos imaginar sin ella.

Gracias a Sandra de la Fuente, por lo que ha escrito y lo que ha hecho por nosotros aún antes de escuchar una nota de lo que íbamos a tocar, pero también por su cariño, por su vitalidad, por las parrilladas y por el locro, y por las tantas conversaciones inteligentes sobre música y política. Gracias a João Marcos Coelho, que nos ha dedicado un artículo de aquellos que abren muchas puertas. Y gracias a todo el equipo del Centro de Experimentación del Teatro Colón, y en particular a Eduardo Monjeau, siempre eficiente y atento a todos los detalles. Y gracias, de todo corazón, a Natalia González Figueroa, no sólo por su apoyo moral y logístico en los días de Buenos Aires, sino sobre todo por su paciencia y su capacidad de comprender cuán absorbente fue la preparación de ese concierto en el Colón.

Gracias a Catarina Domenici, la gran impulsora de ese extraordinario PERFORMA 2013 que vivimos en Porto Alegre, que apoyó desde el primer momento nuestros “tropos” dándoles una visibilidad que agradecemos infinitamente. Sin olvidar a su imprescindible equipo de colaboradores, en particular a Luciana Noda y Josélia Vieira, tan activas durante todo el congreso, y a Helena Marinho, por su disponibilidad, su simpatía y su amabilidad permanente.

Gracias al gran Marlos Nobre, que nos ha abierto las puertas de su casa para escuchar íntegramente nuestros Cuadros de una exposición y dedicándonos más de tres horas de hermosas conversaciones y audiciones sorprendentes. Y gracias a los otros músicos excelentes que nos han acompañado y animado en estos días: a ese gran jazzista que es Manuel Fraga, a Maria José Carrasqueira y Eduardo Monteiro por las múltiples actividades de Sao Paulo, a Lúcia Barrenechea, inmejorable anfitriona en UniRio, y a Ronal Silveira, por ese largo paseo por Rio de Janeiro que no voy a olvidar en mi vida.

Pero a quien por encima de todos necesito decir “gracias”, desde lo más profundo, es a David, cuya música maravillosa me ha llevado a desear por primera vez pisar un escenario, tras 18 años lejos del mundo concertístico. De su música estoy empezando a pensar lo mismo que en su día dije de Frederic Rzewski, es decir que la humanidad se divide en dos grupos: quienes aman su música y quienes no la conocen. Porque suya es la música de TROPOS. Mía fue la idea inicial, y de ambos son los tantos caminos que esta música está tomando día a día, ensayo tras ensayo, concierto tras concierto. Pero las partituras que tocamos son obra suya, y mi admiración ante la creatividad de esas páginas crece día a día.

Volvemos de Argentina y Brasil creyendo aún más que antes en este proyecto, y con las ideas muy claras sobre los próximos pasos: la grabación del CD a dos pianos, tal vez un DVD, los programas para 2014 y 2015 con nuevas obras alternadas a las que hemos estado tocando este mes en Buenos Aires. Después de una larga gestación (9 meses, de hecho), TROPOS ya ha nacido. Le esperan muchas experiencias, largos viajes, múltiples encuentros e imprevisibles aventuras: toda una vida por delante.

Escrito por Luca Chiantore (copyleft junio 2013)